Hola, a pesar de ser psicóloga siento que necesito una opinión desde fuera del problema que me preocupa y no me da para hablar con algún colega, ya que siempre resolví mis problemas sola.

La cuestión es así: hace 23 años estaba casada, los dos somos profesionales con una vida cómoda y un buen estatus social. Mi marido siempre fue un poco de mirar otras mujeres, pero yo siempre creí tenerlo todo bajo control. Cuando nuestro hijo mayor era pequeño, él se dedicaba mucho a trabajar y negocios y a la política, nunca supe de otras mujeres, pero yo pasaba mucho sola y le fui infiel, como soy muy directa se lo dije, él siguió conmigo y me perdonó y se hizo cargo de su culpa. Luego de eso creo que el tuvo también sus flirteos, pero la vida seguía todo bien y pasaron los años.

Hace un tiempo el comenzó a reclamar mas sexo, porque siempre lo hacíamos cuando yo quería y en los tiempos míos, el digamos era dócil y nunca se quejaba, pero un día comenzó con sus planteos de mas atención y reclamos de afecto. Yo trabajo mucho, llego tarde a la casa y él que sale antes de su trabajo, si bien también viaja mucho y lleva trabajo a casa se las arregla para ir por los chicos y las cosas de la casa, siempre se hace tiempo para todo. Un buen día por las Navidades pasadas mi hija pequeña, mientras el papa estaba haciendo cosas en el jardín, escucha timbrar el celular con un mensaje de texto y se lo leyó, y era de una mujer que parecería le respondía un mensaje de él y decía "yo también te amo papi", mi hija no le dijo nada, esperó a la noche cuando llegue yo a la casa y me lo dijo y me dijo que su papa se pasaba el tiempo libre mandando mensajes de texto.

Fue una gran discusión y el tibiamente dijo que era una amiga que quería mucho, y se enojo muchisimo con la niña, que el porque le había revisado el celular y el por que había esperado a que yo llegara para hacer todo ese problema. Yo dejé pasar bastante, porque la verdad no estaba con la cabeza mucho en el matrimonio, cuando surgieron los reclamos de mi esposo, él me dijo que si yo no le hacia caso tendría que buscarse una amante, a lo cual yo le di permiso que si, mientras el dinero quedara todo en la casa. Tampoco pensé que lo haría, porque él vivía pendiente de la familia. Cuando el tema de ese mensaje las cosas comenzaron a cambiar, él ya no tenia tanta paciencia conmigo, aunque trataba de disimularlo yo me daba cuenta, yo lo buscaba mas a menudo para sexo y él empezó a negarse con excusas vagas a veces y a acceder otras, pero lo notaba como distante.

Para no extenderme mas vinieron tiempos de muchos problemas, mi esposo a los dos meses mas o menos se enfrentó a mi, me acusó de haber molestado a esa amiga, me dijo el tiempo que hacia que estaba con ella, lo cual me asombró sobremanera y fue todo una debacle hasta que decidió irse de casa, a lo cual yo accedí, siempre le dije que hiciera lo que sentía, que si se quedaba para mi estaba bien y que si se iba también, pero pasábamos peleando cosa que nunca en la vida en común, yo le reclamaba todo, él se enfurecía, me dijo en un mes lo que venia acumulando de toda la vida, mi supuesta falta de amor y de atención, el sentirse el chico de los mandados, mi infidelidad, que me asombró ya que siempre pensé que ese tema estaba olvidado para él, aunque también dijo todo lo que valoraba de mi y de la familia, lloraba mucho, yo quería que se fuera, él solo pensar que moría por otra mujer me hacia odiarlo, como podía suceder? todo lo que yo hacia era por la familia, él me dijo que no, que solo lo hice por mi y por subir, porque sí, siempre me importó subir profesionalmente, me acusó de mis hijos en terapia, de no hacer caso a nada, de ser fría, de no quererlo cuando me dijo lo de amantes, según el lo hizo para que yo reaccionara y en cambio le respondí que bien búscate una! yo también le dije mucha cosa, pero la verdad que no puedo decir mucho de él, siempre estuvo listo para la familia y fue muy compañero conmigo.

Hoy el vive solo, siguen los problemas, mis hijo le reclaman de la otra mujer, no yo, pero el me acusa de poner mis hijos en medio de algo que no les corresponde, me dicen que ellos están muy bien, a él se lo nota tranquilo, yo cambié la cerradura porque pensé que él volvería, y me entero a las dos emanas de irse que paseaba con ella, él dice amarla y que a mi no me puede amar pero
me quiere. Me dice mi familia que lo traiga a casa, pero él va a terapia y lo han convencido que no me haga caso, mismo me dijo que ya no era el esposo dócil, no se que hacer, nuestra vida, sino era perfecta funcionaba bien hasta que esa "mujercita" vaya a saber con que cuentos lo enloqueció, nosotros tenemos una historia, un estatus, un reconocimiento profesional, bienes de toda la vida, una vida cómoda y los hijos en común, que es lo que tiene con ella? solo ilusión de estar enamorado a los 52 años?

Espero con su criterio y viendo desde fuera me puedan decir que es mejor, si dejarlo que vuelva solo o ir a traerlo, o traerlo mediante los hijos; hace poco uno estuvo enfermo y él volvió a la casa para estar por el día, pero conmigo discutió, y no volvió nunca mas, los ve fuera de acá o los lleva a su casa, yo supongo que influido por su amante. Espero una respuesta pronto ,ya que debo tomar una decisión rápido, antes que sea demasiado tarde, aunque el dice tenerlo todo claro y que no volverá, se que puedo traerlo aun, la manera es como le hago? muchas gracias.



RESPUESTA:
Hola mujer. Tu carta demuestra un total desmoronamiento de las reglas escritas y no escritas entre tu esposo, tu, y tus hijos.

Tu, siempre tratando de resolver los problemas por ti misma y sin pedir ayuda claramente indica que no has sobrepasado esos tiempos tristes que tu anteriormente viviste, cuando nadie te daba la mano, cuando con tanto anhelo querías que por lo menos alguna persona cercana a ti te tendiera la mano y te protegiera de sabe dios que tantas cosas desagradables que viviste - o que ya por lo menos te tomaran en cuenta, de que eras una persona y que también existías. Nadie importante en tu vida lo hizo (aunque puedas jurar y rejurar que no fue así). Tuviste que enfrentar la cruel realidad por ti misma, y lo has logrado de una manera excelente, tanto que hasta te hiciste una experta en esa área. Pero, tristemente, demasiado “experta.”

Sin ir con mas rodeos, te diré que es aquí en tu necesidad de controlar los eventos y las personas como uno de los graves problema que veo. Quieres que te quieran, pero con frecuencia demuestras un comportamiento agresivo y soberbio al tratar de convencer a los demás. Ya es tiempo que dejes de re-vivir tu pasado. Eres psicóloga, mírate al espejo de tu propia vida y entiende que los que originalmente te hicieron daño no son las mismas personas con las que hoy tratas. (O, todavía quedan algunos rasgos por ahí?).

Y no culpes a la “mujercita” por haber engatusado a tu marido, o a su terapeuta por lo que habla durante la terapia psicológica. Tu esposo también tiene mucho que ver en este asunto y tiene tanta culpa como tu. El no es una víctima de las circunstancias. Psicológicamente hablando, él gana mucho con esta relación conflictiva y ahora enfermiza que existe entre ustedes dos (si, enfermiza, aunque no estés de acuerdo con esta palabra, y te cause molestia oírla). Él emana agresión por todo su ser, pero sabe muy bien como enmascarar tal agresión. Se hace la víctima cuando es tan verdugo como tu. Y no te creas de su aparente tranquilidad – las apariencias engañan.

Entiendo tu reticencia en tratar de pedir ayuda profesional, siendo tu misma psicóloga y con esa necesidad de aparentar total control de tu vida profesional, marital, y social. Te voy a recomendar algo sencillo pero drástico, teniendo en cuenta tu forma de ser y tu necesidad de guardar las apariencias: ve a una iglesia cuando este vacía y quédate ahí por lo menos 50 minutos y busca con el corazón una respuesta a tu triste realidad. No fuerces la respuesta, deja que la respuesta llegue a ti. Yo se, eres una profesional que no hace esas cosas tan cursis y extremas, que le importa el que dirán y que si alguien la ve sentada sola por tanto tiempo en una iglesia podrán pensar que algún desequilibrio está viviendo. Pero, aun así, ve. Y deja en la puerta tu estatus, tu historia profesional, tu vida cómoda, y las acusaciones contra otros, incluyendo acusaciones contra tu esposo y acusaciones contra la que llamas “mujercita”. Ahí analiza tu pregunta enfermiza y conflictiva: de que manera tienes que forzar a tu marido para que vuelva contigo (mujer, hay tanta agresión en tus pensamientos que así quien te puede querer?).

Incluye a tus hijos en ese reencuentro contigo misma, pues estas sembrando en ellos esas mismas tristezas que tu un día viviste a manos de otras personas que no quieres recordar (te parece correcto hacerlos pasar por semejantes cosas?). Después, con el corazón en la mano, date permiso a ti misma de ser una mejor mujer, de ser una mejor persona, y de ser un mejor ser humano. Y, recuerda, a pesar de lo que muchas personas piensan y hablan de ti, tu eres una buena persona, pero con una historia personal tan conflictiva que no permite que otros vean ese enorme corazón que en ti existe. Te deseo suerte.


Dr. Anhelo.